FSAI

La nueva normalidad o el repunte

Una relajación excesiva de las medidas podría ser brutal, no podemos descartar un rebrote
Fernando Simón

Cuando llegó el COVID-19 , juntamente con la restricción de vuelos, se envió a casa a la mayor parte del personal de Enaire, excepto al personal a turnos que se le consideró personal imprescindible. A pesar de carecer de protocolos de trabajo frente al COVID-19 hasta tan solo hace unas semanas, el personal a turnos y el personal localizado han conseguido mantener a raya a la enfermedad y las averías, con la ayuda inestimable y el trabajo incansable del personal de limpieza claro. Las averías han seguido apareciendo y se han solucionado con este personal imprescindible. Las averías en equipos y sistemas, no dependen del número de vuelos, tan solo dependen de las horas que estén funcionando. En este caso, las 24h del día, 365 días al año.


Los ATSEP de jornada normal han estado haciendo los mantenimientos imprescindibles para evitar sanciones de AESA, haciendo jornada mixta, no presencial o también llamado teletrabajo, alternando con jornada presencial para hacer dichos mantenimientos imprescindibles casi desde el inicio del estado de alarma. Y los ATSEPs en supervisión han estado realizando jornadas maratonianas para evitar relevos reduciendo el número de servicios. Aunque el peligro real eran las horas que pasaban cruzándose con otros trabajadores ATSEP, controladores, vigilantes, limpieza, etc. no los cruces en los relevos.  Con estas medidas, Enaire, ha estado evitando en lo posible contactos entre trabajadores.


Ahora que pasamos a la nueva normalidad, con el virus aun corriendo por España, el doctor Fernando Simón nos recomienda precaución ante la apertura de las fronteras y el cese de las restricciones a la movilidad. El mismo Fernando Simón vaticina un repunte de los contagios. Parecido al que se está viviendo en Pequín.

El sistema de financiación de los ANSP.

¿Público o dependiente del mercado?

El sistema de financiación de los ANSP (Air Navigation Service Providers), son dependientes del mercado, o de la cantidad de vuelos que paguen sus tasas, y el COVID-19 provoca unas pérdidas en las arcas de dichos ANSP. Este tipo de financiación se debería cambiar por una aportación pública, ya que proporciona un servicio esencial a la sociedad.

Todas las personas, de todos los países del mundo han hecho un gran esfuerzo quedándose en casa y el fruto de ese esfuerzo es la apertura de fronteras.

Economía frente a salud

La apertura de fronteras conlleva por fin un aumento de los vuelos a España. Vuelos que llegan para reactivar una economía que espera como agua de mayo estos turistas.

Con los mismos aviones con los que se dispersó la enfermedad desde China hasta Italia y otros países, y desde Italia hasta España, etc. Por eso Fernando Simón nos pide precaución, frente a un más que posible rebrote.

Esperando el repunte de la enfermedad, pero sobre todo del repunte de los vuelos y los turistas, Enaire debe volver a reactivar al personal imprescindible, básicamente controladores y técnicos a jornada normal. El personal a turnos no ha hecho falta reactivarlo, ha seguido trabajando desde el día -1.

Desde servicios centrales se había pensado en unos periodos de teletrabajo compaginados con trabajo presencial. Así se evitaba que la afluencia de todo el personal se entrecruzara, manteniendo la distancia social en todo lo posible. Protegiendo la salud de los trabajadores.

¿Que se ha decidido?

 El hacinamiento de cientos de controladores en simulación, para no perder la licencia y la pericia, para que estén disponibles para la vuelta de esos vuelos.

Por otra parte, se ha decidido la vuelta de todos los técnicos de jornada normal, al 100% de jornada. Sin periodos de teletrabajo. Sin un estudio de los espacios de trabajo, ni un estudio de la utilización de las mismas herramientas, equipos de medida y sistemas o superficies de los sistemas a mantener.

Como si no hubiera pasado nada durante estos 3 meses de confinamiento. Cómo si el virus no continuase circulando por el mundo. Ese mundo que se hace tan pequeño, gracias al medio de transporte al que proporcionamos servicio de Navegación. Pero que hace que cualquier enfermedad al otro lado del mundo, se propague como si fuera de barrio a barrio.

Alguien ha decidido que es más importante la economía de una empresa proveedora de servicios de Navegación Aérea, que debería cuidar a sus clientes igual que cuida a sus trabajadores.

Si los trabajadores caen enfermos, podríamos estar hablando del cierre de infraestructuras críticas. Ya no podríamos hablar de cuidar de la seguridad de nuestros clientes, que no son otros que los viajeros que quieren hacer de este mundo un pañuelo, pero que nunca pensarían que corren peligro volando.

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